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Silencioso ladrón de la visión

EL GLAUCOMA ATACA IMPLACABLEMENTE LA VISTA Y ES LA PRIMERA CAUSA DE CEGUERA

Silenciosa, callada, el glaucoma es una enfermedad que anualmente suma miles de personas en todo el mundo a su ejército nefasto, pues el 2% de la población global la sufre. Y es la primera causa de ceguera a escala mundial.

No presenta síntomas y generalmente se detecta cuando ya es tarde y el paciente estará condenado a la ceguera irreversible.

Marzo es el Mes del Glaucoma, tiempo en el que las instituciones relacionadas con la salud visual aúnan esfuerzos para realizar campañas de orientación y prevención en la ciudadanía, a los fines de que a los potenciales enfermos se les detecte a tiempo este mal.

Cómo actúa

El glaucoma daña progresiva e irreversiblemente el nervio óptico o del ojo, encargado de llevar la información desde el ojo hasta el cerebro.

Miriam Cortina, oftalmóloga y presidenta de la Sociedad Dominicana de Oftalmología, explica que este mal está ligado al aumento de la presión intraocular, pero inciden otros factores como alteraciones circulatorias de la cabeza del nervio óptico, fragilidad de las fibras del nervio y predisposición familiar.

Agrega que se pueden presentar manifestaciones sutiles, como enrojecimiento del ojo, dolor ocular ocasional, especialmente de noche; sensación de presión, ojo duro, reducción del campo visual y visión borrosa.

“Cuando está muy avanzado el glaucoma, antes de la ceguera total, se presenta una visión tubular, perdiéndose toda la visión periférica; es decir, que usted no ve lo que está a su lado, solo lo que tiene inmediatamente al frente”, agrega la oftalmóloga.

Cortiña explica que el mayor riesgo del glaucoma es la ceguera, ya que, al no producir síntomas, muchas personas no van al médico, y por lo tanto no son diagnosticadas y tratadas a tiempo, hasta que el daño está muy avanzado.

LA PREVENCIÓN ES LO MÁS IMPORTANTE

La presidenta de la Sociedad de Oftalmología asegura que la mejor forma de prevenir los daños causados por la enfermedad es diagnosticarla y tratarla a tiempo.

Agrega que ya la ciencia médica dispone de avances tecnológicos que permiten realizar el diagnóstico y control más temprano y así prevenir los daños que pudieran presentarse.

Sostiene que aunque el glaucoma no se cura y el daño causado por este al nervio óptico no se recupera, se puede tratar de manera efectiva la mayoría de las veces, para detener su progresión, con gotas, rayos láser o cirugía, dependiendo de cada caso.